Ideoloadicción.

 

En tiempos de Perón, un militante fanático del peronismo y que creía odiar sinceramente a Borges, un día lo vio esperando que alguien lo cruzara. Se acercó con una idea terrible, dejarlo en la mitad de la avenida.

Lo tomó del brazo después del “me permite, maestro” de rigor, y ya en medio del cruce le fue aflojando el brazo y le dijo: - Sabe, Borges, yo soy peronista...

Borges no lo dejó seguir: - No se preocupe, muchacho. Yo también soy ciego .

El muchacho en cuestión, a quien conocí personalmente, contaba luego que por supuesto terminó de cruzarlo y no dejó de ser peronista.

Pero no puedo evitar hacerse también borgesista.

Tom Lupo en "Vida de Vivos", de María Moreno.